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Matthias Meyer y Juan Luis ArsuagaMatthias Meyer y Juan Luis Arsuaga (Javier Trueba - Madrid Scientific Films)

Éxito científico sin precedentes: una noticia bomba

El desciframiento de ADN nuclear humano de la Sima de los Huesos confirma uno de los diez hitos más importantes de la ciencia que pronosticó la prestigiosa revista Nature a finales de 2014

 

Se estrecha el parentesco evolutivo con los neandertales y se refuerza la posición de Homo antecessor como último antepasado común de neandertales y humanos actuales

 

Hace cuatro décadas, cuando se descubrió el primer fósil humano en la Sima de los Huesos, el problema de la evolución humana en el periodo denominado Pleistoceno medio (hace entre 780.000 y 120.000 años) era uno de los más peliagudos en el campo de la Paleoantropología. Se trata de una época especialmente interesante porque fue entonces cuando se originaron los linajes de las dos humanidades que habitaron Eurasia durante el Pleistoceno superior (hace entre 120.000 y 10.000 años): los neandertales y el Homo sapiens. Se debatía entonces sobre las posibles relaciones evolutivas entre ambas estirpes y también sobre el dónde, el cómo y el cuándo del proceso evolutivo que las había originado. De hecho, los especialistas denominaban de manera informal a este periodo de la evolución humana como el Puzzle in the Middle (el rompecabezas del medio).

Los descubrimientos realizados en la Sima de los Huesos y en el nivel TD6 de Gran Dolina resultaron trascendentales para iluminar esta época de la evolución humana. El análisis de la anatomía de los fósiles de la Sima de los Huesos llevó a los investigadores del Equipo de Investigación de Atapuerca a proponer que dichas piezas correspondían a una población ancestral de los neandertales. Los resultados de sus estudios también señalaban que la última especie antepasada común a neandertales y humanos modernos habría vivido a finales del Pleistoceno inferior (hace unos 780.000 años). Cuando se descubrieron los fósiles humanos de TD6, los científicos del equipo de Atapuerca reconocieron en ellos los rasgos anatómicos que caracterizaban a dicha especie ancestral y crearon con dichos fósiles la especie Homo antecessor.

El estrecho parentesco de los humanos de la Sima de los Huesos con los neandertales fue bien aceptado por la comunidad científica internacional, pero hubo más debate en el caso de la posición evolutiva de Homo antecessor como último antepasado de los linajes de neandertales y humanos modernos.

Fruto de la colaboración entre los investigadores del Instituto Max Planck de Alemania y del equipo de Atapuerca, en 2013 se consiguió recuperar y secuenciar ADN mitocondrial procedente de los fósiles humanos de la Sima de los Huesos. Dada la gran antigüedad de las piezas (alrededor de 430.000 años) este descubrimiento constituyó una auténtica proeza científica (se trataba del ADN humano más antiguo jamás descubierto) y apareció publicada en las páginas de la prestigiosa revista Nature. Pero al estudiar este ADN surgió algo inesperado para los paleontólogos: su análisis no mostraba el estrecho parentesco con los neandertales. Sorprendentemente, el ADN mitocondrial de la Sima de los Huesos presentaba un parentesco más cercano con unos enigmáticos fósiles mucho más recientes y procedentes de la cueva Denisova, en la región central de Siberia.

Esta contradicción entre los estudios paleontológicos y los del ADN mitocondrial admitía varias explicaciones. Por un lado, la causa podría estar en la especial naturaleza de la herencia del ADN mitocondrial, que se transmite exclusivamente por vía materna, pero también podría ocurrir que los paleontólogos hubieran errado en sus análisis. La única forma de salir de dudas era encontrar y secuenciar ADN nuclear, que muestra la auténtica historia evolutiva de las poblaciones. Pero obtener ADN nuclear es mucho más difícil técnicamente que hallar ADN mitocondrial y solo puede lograrse trabajando con fósiles con un nivel muy reducido de contaminación por ADN moderno. Afortunadamente, el equipo de excavación de la Sima de los Huesos había modificado el método de excavación años atrás y había establecido nuevos protocolos para evitar la contaminación al excavar los fósiles. Trabajando con fósiles extraídos en estas nuevas condiciones, ha sido posible el milagro de la obtención de ADN nuclear en dos fósiles de la Sima de los Huesos, de hace 450.000 años. De hecho, este era uno de los diez hitos científicos del año 2015 para la revista Nature. Su estudio ha confirmado el estrecho parentesco de esta población ancestral con los neandertales, tal como sostenían los paleontólogos del equipo de Atapuerca. Más aún, esta nueva evidencia ha permitido estimar el tiempo transcurrido desde la separación de los linajes de los neandertales y los humanos modernos y el resultado obtenido sitúa a la especie Homo antecessor como la mejor candidata para ocupar ese puesto.

El trabajo de los científicos consiste en proponer hipótesis razonables a partir de los datos conocidos. Frecuentemente, estas hipótesis son refutadas por la aparición de nuevos datos. Esa es la naturaleza de la ciencia, aprendemos de nuestras equivocaciones y por ello las equivocaciones abren, a menudo, el camino del conocimiento. No hay demérito en proponer hipótesis que acaben demostrándose falsas. Pero acertar también es agradable.

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