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Equipo de excavación de la Sima de los Huesos en 1997. Fila frontal, de izquierda a derecha: Carlos Lorenzo, Alfonso Esquivel y Nuria García. Fila posterior, José Miguel Carretero, Ana Gracia, Juan Luis Arsuaga e Ignacio Martínez. Equipo de excavación de la Sima de los Huesos en 1997. Fila frontal, de izquierda a derecha: Carlos Lorenzo, Alfonso Esquivel y Nuria García. Fila posterior, José Miguel Carretero, Ana Gracia, Juan Luis Arsuaga e Ignacio Martínez. (Javier TRueba / Madrid Scientific Films)
Portada del volumen monográfico de 1997Portada del volumen monográfico de 1997

OTROS 20 AÑOS DE EVOLUCIÓN

Marzo 2017

Se cumplen 20 años de la publicación del volumen monográfico sobre el yacimiento de la Sima de los Huesos en la revista Journal of Human Evolution.

El espectacular hallazgo en 1992 de tres cráneos humanos muy completos (incluyendo al famoso Miguelón) en el yacimiento de la Sima de los Huesos (publicado a comienzos de 1993 en la revista Nature), mostró a la comunidad científica internacional el enorme valor de la sierra de Atapuerca para el conocimiento de la evolución humana. La importancia de los descubrimientos llevó a la paleoantropóloga estadounidense Leslie Aiello, a la sazón editora de la revista más prestigiosa en el campo de la evolución humana, Journal of Human Evolution, a concebir una ambiciosa idea, inédita en la historia de la publicación: dedicar un número monográfico a un solo yacimiento, la Sima de los Huesos. De esta manera, a comienzos de 1995 Aiello se puso en contacto con los codirectores de Atapuerca, Juan Luis Arsuaga, José María Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell, y estos se pusieron con entusiasmo a la tarea de preparar los contenidos del ese volumen especial. Los artículos propuestos incluían todas las líneas de investigación en curso: tafonomía del yacimiento, geología y geocronología, paleontología de macrofauna y microfauna y, por supuesto, varios estudios sobre distintos aspectos de los fósiles humanos. Cuando entregaron sus trabajos en junio de 1995, se comprobó que la profundidad e interés de los mismos recomendaba ampliar la extensión de la publicación a un doble volumen, que apareció en 1997. Este monográfico doble de la revista Journal of Human Evolution está considerado como un hito en la historia de las publicaciones en evolución humana (la tirada original se agotó pronto y hubo de ser reeditado).

El gran potencial científico de la Sima de los Huesos y su estudio por el Equipo de Investigación de Atapuerca (EIA), ha seguido produciendo importantes resultados que han contribuido a aumentar y mejorar nuestro conocimiento sobre el yacimiento en particular, y sobre la evolución humana en general. Hoy en día conocemos con mucha más exactitud los niveles litoestratigráficos que componen la secuencia sedimentaria que rellena la cavidad, ha sido posible establecer el orden de llegada de estos depósitos, y conocer los procesos geológicos responsables de la sedimentación de cada uno de ellos. En uno de los artículos que componen el volumen de 1997, se estableció una cronología para el nivel donde se hallaron los fósiles humanos de entre 200 mil y 320 mil años. Actualmente las técnicas de datación han mejorado su precisión, y gracias al uso de diferentes métodos de datación relativa y absoluta sabemos ya que la antigüedad más probable de este depósito es de 430 mil años.

En el volumen monográfico de 1997 se publicaron dos trabajos de diferentes autores para tratar de explicar el origen de la acumulación de los fósiles humanos en la Sima. La teoría de los miembros del equipo de excavación apuntaba a un origen antrópico intencional de depósito directo de cadáveres en la cavidad. En cambio, la hipótesis alternativa contemplaba la combinación de procesos geológicos y biológicos (coladas de barro y actividad de carnívoros) para dar respuesta a la presencia de restos humanos en este rincón de la cueva. Estos veinte años de investigación han servido para explorar pormenorizadamente cada uno de los posibles escenarios en busca de datos y evidencias irrefutables que permitiesen aceptar o rechazar las alternativas propuestas en 1997. La investigación geológica, tafonómica y forense ha permitido rechazar la hipótesis de que los procesos geológicos, los carnívoros o las caídas accidentales fueran responsables de la acumulación de cadáveres. Así, tras años de sana discusión científica, los científicos a cargo del yacimiento están ya en condiciones de zanjar la cuestión y afirmar que la Sima de los Huesos constituye con certeza el caso más antiguo conocido de actividad funeraria. Ahora toca contextualizar el complejo comportamiento de la cultura de la muerte en el panorama del Pleistoceno medio mundial.

Durante estas dos últimas décadas se han recuperado en la Sima de los Huesos varios miles de fósiles humanos nuevos que han permitido, entre otros resultados, reconstruir en buena parte catorce nuevos cráneos. También se ha avanzado en otros aspectos muy importantes para el conocimiento de la evolución humana, como el tamaño y proporciones corporales, el dimorfismo sexual o el cuidado de personas discapacitadas; y se ha fundamentado la existencia de lenguaje en aquellos humanos de hace 430 mil años. En todos esos campos, los descubrimientos realizados a partir del estudio de los restos óseos de la Sima de los Huesos pueden considerarse entre los más importantes del mundo.

Ni los más optimistas podían imaginar en 1997 que apenas dos décadas después habría sido posible extraer ADN (mitocondrial y nuclear) de huesos de osos y humanos de la Sima. Lo realmente importante de este logro no es solo la increíble recuperación del ADN humano más antiguo conocido, sino las extraordinarias oportunidades que con ello se abren para caracterizar y comparar genéticamente esta población burgalesa con otras especies del registro fósil mundial.

La ciencia avanza cada día, y el yacimiento de la Sima de los Huesos es excepcionalmente sorprendente. Nadie sabe qué nos depara el futuro ni qué más cosas conoceremos de la MarzoSima dentro de otros veinte años, pero es seguro que el equipo científico responsable no se conformará con lo que ya se sabe, ya que no está en su talante aceptar, ningún non terrae plus ultra*.“*Sin límite prefijado.

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