Pinturas rupestres

Pinturas rupestres. El Portalón.

En la pared que se encuentra enfrente de la boca de la Cueva del Portalón se observa una pintura que representa la cabeza de un caballo. La primera persona que se refiere a ella es Jesús Carballo en 1910. Desde entonces esta cabeza ha sido motivo de controversia. En primer lugar porque hay quien veía en aquel motivo rupestre un oso, mientras que otros ven un caballo. Los calcos realizados parecen despejar todas las dudas al verse claramente la cabeza de un équido cuyas partes anatómicas representadas son el inicio del cuello, línea maxilar, boca, línea frontal, orejas, arranque del cuello y ojo.

Sobre esta representación siempre ha recaído la duda de su veracidad, o mejor dicho de su antigüedad. Ya Carballo en 1910 cuando la da a conocer expone sus dudas sobre la edad prehistórica de la misma. Sin embargo Breuil en 1920 atribuye la pintura a un periodo antiguo del Paleolítico superior.

El Equipo investigador de Atapuerca tiene sus dudas acerca de la cronología paleolítica o contemporánea de esta cabeza y consciente de que esta cavidad podría albergar momentos superopaleolíticos a la vez que también se conocen varias falsificaciones, como por ejemplo en la cueva de Suances, decide realizar un estudio de la misma. Este estudio revela que el óxido con el que se realiza proviene de la sierra. La analítica realizada con los colores no llega a pruebas concluyentes, pero lo que si que llama poderosamente la atención es la diferencia de color que se aprecia en la figura en una fotografía tomada en 1913 o en 1947, en donde los colores aparecen mucho más vivos y en un mejor estado de conservación que hoy. Esto nos induce directamente a preguntarnos cómo es posible que durante 11.000 años no se haya perdido calidad en el motivo y en los últimos 50 años se haya deteriorado tanto. Por el momento se piensa que se trata de una pintura realizada en algún momento de principios del s.XX.
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