Un año después, en 1975, y en otra campaña de prospección se descubren, en el sitio 333, los restos de 13 individuos de la misma especie que Lucy y que a juzgar por su buen estado de conservación ya que no están roídos ni mordisqueados por carnívoros parece que fueron sepultados rápidamente. Además sólo aparecen resto humanos por lo que se cree que fueron víctimas de un corrimiento de tierras o de un alud de fango, y que estos nueve adultos y cuatro menores eran parientes por lo que se les ha llamado “La primera familia”.
Y en julio del 2001, otro grupo de científicos descubre restos pertenecientes a cinco individuos (una mandíbula con dientes, varios huesos del pie y de la mano, fragmentos de huesos de brazo y un trozo de clavícula) datados entre 5’8 y 5’2 millones de años, que pertenecen a una nueva subespecie de Ardipithecus (ardi: suelo; pithecus: mono), bautizado Ardipithecus ramidus kadabba (kadabba en el idioma afar significa antecesor de la familia). Esta subespecie ha sido interpretada como cercana a la etapa en la que se separaron las ramas que dieron origen, respectivamente, al hombre y al chimpancé.