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En la Cueva de La Quebrantada se han encontrado varios fósiles humanos, entre ellos varios cráneos. En la Cueva de La Quebrantada se han encontrado varios fósiles humanos, entre ellos varios cráneos. (Cortesía Ana Isabel Ortega)

El mundo sepulcral de la Cueva de La Quebrantada en Montorio

Octubre 2018

Ana Isabel Ortega / FA

El yacimiento de la Cueva de La Quebrantada, perteneciente al municipio burgalés de Montorio, corresponde a una cavidad sepulcral situada en la margen derecha del arroyo de Santa Cecilia, donde se localiza la ermita rupestre de Santa Cecilia. Su yacimiento apareció por una actuación incontrolada en una pequeña cavidad, totalmente colmatada de sedimentos, que sacó a la luz numerosos restos humanos, cerámicas y otros elementos arqueológicos, mostrando la presencia de un conjunto funerario relacionado con las fases del Neolítico-Bronce. Tras una primera visita de Eudald Carbonell, codirector de los yacimientos de la sierra de Atapuerca, y Ana Isabel Ortega, beneficiaria de la ayuda posdoctoral Ramón Areces de la Fundación Atapuerca, para evaluar su interés, se realizó otra con Cristina Etxeberría, arqueóloga territorial de la Junta de Castilla y León, y Marta Negro, directora del Museo de Burgos, quienes recogieron los materiales descubiertos. El reconocimiento de la importancia del yacimiento hizo que varios vecinos de Montorio procedieran a instalar una verja en la entrada de la cavidad con el fin de protegerla.

Una primera intervención fue la limpieza del yacimiento, en la que participaron varios integrantes del Equipo de Investigación de Atapuerca y del Grupo Espeleológico Edelweiss (GEE), bajo la dirección de Ana Isabel Ortega. Los restos humanos están en fase de estudio al incorporarse a la tesis doctoral del antropólogo Antonio Molina. La importancia del yacimiento motivó a la Junta de Castilla y León a planificar una excavación arqueológica que verificara su estado y permitiera conocer con mayor precisión sus características y cronología.

La intervención arqueológica se encargó a la Fundación Atapuerca, siendo dirigida por la arqueóloga Ana Isabel Ortega. El trabajo ha consistido en realizar una cata de control que ha permitido recuperar una interesante estratigrafía en la que se documentan varios niveles arqueológicos, presentando la parte superior una gran madriguera que la ha alterado. La secuencia muestra un conjunto funerario con abundantes restos humanos, cuyos primeros análisis indican la presencia una veintena de individuos, principalmente adultos. El conjunto se completa con restos cerámicos de época prehistórica, entre los que destaca un cuenco completo de paredes lisas, elementos de industria lítica y huesos de animales. También se ha escaneado la cavidad y se han tomado muestras para dataciones (carbones y huesos) de los diferentes niveles estratigráficos con el fin de obtener de forma precisa la secuencia cronológica de las primeras sociedades ganaderas y agrícolas en este enclave.

Este trabajo tiene además el objetivo de evaluar los daños producidos y estimar el potencial del yacimiento. Pretende identificar el carácter simbólico de esta cavidad sepulcral y está revelando la importancia del mundo funerario de la propia cueva, pero también del entorno en que se encuentra. La Cueva de La Quebrantada se localiza apenas a medio kilómetro de otro yacimiento funerario, la Cueva Sepulcral de Sobrecueva, en Quintanilla Sobresierra, por desgracia también destruido hace años, cuyos restos recuperados por el GEE muestran un interesante conjunto de cráneos. Estas dos cavidades se vinculan al valle del Becerril, en donde se documentan otras cuevas sepulcrales así como dólmenes y numerosos túmulos de diferentes épocas. En la salida de dicho valle se sitúa la ermita rupestre de Santa Cecilia, con abundantes restos y otra necrópolis en su entorno, dando al conjunto un valor añadido que hay que analizar, pero que nos muestra un paisaje singular.

El pasado 12 de agosto y el 16 de septiembre tuvieron lugar sendas conferencias en Montorio, en las que se explicó la importancia de estas cuevas sepulcrales, así como de los restos humanos recuperados en ellas. La intervención arqueológica ha contado con la financiación de la Junta de Castilla y León y Fondos FEDER de 6.000 euros, de forma conjunta con la galería sepulcral de Covaneria (Merindad de Sotoscueva), así como del Ayuntamiento de Montorio, que ha aportado otros 3.000 euros.

La intervención arqueológica ha contado con la financiación de la Junta de Castilla y León y Fondos FEDER, así como con la colaboración del Ayuntamiento de Montorio.

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