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Una gran cosecha en un año difícil


Este año, la situación creada por la COVID-19 ha supuesto un auténtico desafío para el Equipo de Investigación de Atapuerca (EIA). Era necesario conjugar las lógicas medidas de precaución con un sistema de trabajo que permitiera avanzar en los trabajos de campo. Para ello, se seleccionaron, con criterios científicos, los yacimientos en los que resultaba imprescindible seguir excavando, determinando el tiempo y la intensidad de la intervención en cada uno. A partir de esta decisión fue posible establecer la composición del equipo de excavación, compuesto en exclusiva por investigadores veteranos, la mayoría doctores con más de diez años de experiencia en las excavaciones de Atapuerca. De este modo se decidió intervenir en Cueva Fantasma, en los niveles superiores de Gran Dolina, en la Sima del Elefante, en la Galería de las Estatuas y en la Sima de los Huesos. Estos dos últimos lugares están situados en el interior de Cueva Mayor y, por cuestiones de seguridad sanitaria, se acordó que la campaña en ellos fuera de corta duración (apenas unos días y con objetivos muy delimitados). Además, también se tomó la decisión de comenzar los trabajos en una nueva zona situada en la antigua entrada de la Galería de las Estatuas. A este nuevo yacimiento se le ha dado el nombre de Estatuas Exterior. De este modo, la campaña se ha visto reducida a 25 días, en vez de 45 días de otros años, y han participado en ella 50 investigadores, lo que supone la quinta parte que en temporadas anteriores.

Los participantes de este verano 2020 pertenecen principalmente a los centros de investigación incluidos en el Proyecto Atapuerca: Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana de Burgos (CENIEH), Universidad de Burgos (UBU), Instituto de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES), Centro Mixto Universidad Complutense de Madrid – Instituto de Salud Carlos III de Evolución y Comportamiento Humano (UCM - ISCIII), Universidad Alcalá de Henares (UAH), Universidad del País Vasco (UPV) y Universidad de Zaragoza (UNIZAR). Este equipo se ha alojado una vez más, y gracias al apoyo de la Junta de Castilla y León, en la Residencia Juvenil Gil de Siloé, en la capital de Burgos. Por su parte, la Fundación Atapuerca ha dado un soporte fundamental a la excavación, trabajando en los aspectos relacionados con la organización administrativa, documental y con la seguridad. En este último ámbito, se ha realizado una evaluación de puestos de trabajo, un plan de prevención, un plan de contingencia para prevenir la COVID-19 y se ha contratado a un técnico de prevención de riesgos laborales que ha desarrollado sus funciones en los yacimientos.

A pesar de todas las limitaciones, la campaña de 2020 ha sido especialmente fructífera y se puede afirmar que los objetivos propuestos inicialmente se han alcanzado satisfactoriamente. Así, en la Sima del Elefante se han removido una serie de grandes bloques de caída de techo que se asentaban sobre TE7, fechado en más de 1,4 millones de años y considerado como el más antiguo de los niveles conocidos hasta la fecha en la sierra de Atapuerca. De este modo, los trabajos de este verano permitirán excavar esta zona en toda su extensión. Además, también ha sido posible realizar una pequeña parte de dicha unidad TE7, recuperándose restos fósiles de tortuga, oso y castor que refuerzan la hipótesis, ya planteada anteriormente, de que las condiciones ambientales en la sierra de Atapuerca hace 1,4 millones de años eran más templadas y húmedas que en la actualidad.

En los niveles superiores de Gran Dolina se ha intervenido en TD8, cuyos sedimentos, tal y como ya se conocía por lo excavado en el sondeo de 1994, contienen abundantes restos de grandes mamíferos, entre los que destacan animales como el oso, la hiena o el jaguar, además de herbívoros como el rinoceronte, el caballo o los cérvidos. La gran novedad de esta campaña ha sido la aparición, junto a esta fauna, de dos utensilios de cuarcita: una lasca y un canto tallado, que documentan, por primera vez, la presencia humana en la sierra en una franja temporal datada entre 500.000 y 600.000 años de antigüedad. Este lapso temporal se corresponde con un periodo en el que apenas hay evidencias de ocupación humana en toda Europa occidental. Se trata de hallazgos de un innegable interés científico, pues se sitúan entre las intensas ocupaciones documentadas en la unidad TD6 (con unos 900.000 años de antigüedad) y las que se corresponden con el gran impacto registrado en la sierra de Atapuerca en plena época Achelense (representada en el yacimiento por TD10, a partir de hace unos 450.000 años).

La campaña en Cueva Fantasma se ha centrado en tres zonas: sector de entrada de Cueva Fantasma (CF), Sala Fantasma (SF) y el Perfilado del frente oriental de Sala Fantasma (PSF). En el primero de ellos, se ha excavado el nivel 26 y se ha intervenido en el 27c, caracterizado por una facies de flujos de gravillas sin apenas restos arqueológicos, y se ha accedido al nivel 26 en toda la superficie. En esta unidad 26 se ha obtenido un conjunto de seis piezas de industria lítica de tecnología musteriense (entre las que destaca un cuchillo de dorso), que evidencian la presencia y el uso de este espacio por parte de los neandertales. En cuanto al sector SF, la intervención arqueológica de este año ha estado condicionada por la rotura de la cubierta de protección, debido a una granizada producida en junio, lo que ha motivado que se hayan concentrado los trabajos en levantar los restos expuestos en la superficie de la unidad SF30 con el fin de evitar el deterioro de los materiales debido a la lluvia, iniciada en 2019. Finalmente, en el área PSF se han excavado unos niveles con abundantes restos de équidos, con representación de prácticamente todos los elementos del esqueleto, seguidos de rinocerontes, bóvidos, cérvidos y suidos. Entre los carnívoros recuperados destacan fósiles de leones, panteras, hienas, osos, cánidos (lobo y zorro), tejón y lince. Esta unidad también ha proporcionado varias lascas de sílex, que documentan el uso de este espacio por parte de los neandertales.

En el complejo de Cueva Mayor, se ha excavado de manera limitada en la Galería de las Estatuas, en donde se ha intervenido en el nivel 5, con una edad superior a los 110.000 años. Allí se ha encontrado una mandíbula de puercoespín (Hystrix) y un coprolito de carnívoro. El puercoespín es un animal relativamente escaso en el registro del Pleistoceno final, habiendo sido localizado en menos de 10 sitios arqueológicos en toda la península ibérica. También se han conseguido algunas herramientas retocadas de sílex y varios restos fósiles.

La gran novedad de este año es el comienzo de la excavación en la boca de entrada de la Galería de las Estatuas, en el yacimiento denominado Estatuas Exterior, que se cerró hace más de 50.000 años. Al igual que en campañas anteriores en la Galería de las Estatuas, la industria lítica obtenida en Estatuas Exterior está realizada en materias primas del entorno de la sierra de Atapuerca, como el sílex, la cuarcita y la arenisca, presentando además una clara afinidad con el tecno-complejo musteriense, característico de los neandertales.

Por último, y dadas las especiales circunstancias de este año, solo se ha intervenido en la Sima de los Huesos de forma puntual (tan solo dos días, en visitas de dos horas), pese a lo cual se han hallado dos restos humanos de hace al menos 430.000 años de antigüedad: un segundo molar inferior y un importante fragmento de hueso occipital. Estos hallazgos continúan con la serie de 37 campañas seguidas recuperando fósiles humanos del Pleistoceno medio de manera ininterrumpida en la Sima de los Huesos, una situación que no tiene parangón en ningún otro yacimiento del mundo.