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Carta abierta al presidente Pedro García Romera


Por Antonio M. Méndez Pozo / Presidente de la Fundación Atapuerca

Querido presidente, amigo Pedro:

En la Fundación Atapuerca, a todos los que la formamos, ha causado un profundo dolor la noticia de tu fallecimiento el pasado lunes 14 de septiembre.

Sabes que tu trabajo, siempre certero, y tu forma de ser, de la que hemos tenido la oportunidad de disfrutar durante un amplio periodo de tiempo, que va desde el 26 de julio de 1999 al 18 de noviembre de 2013, en el que, compartido con Francisco José Isasi, entre otros, llevasteis las riendas de tu querida Fundación, supiste ganarte el cariño y respeto de todos los que formamos la gran familia Atapuerca.

A punto de que vea la luz un nuevo ejemplar de “nuestro” periódico de Atapuerca, es deseo de todos dedicarte estas líneas que destacan los sentimientos profundos que nos ha motivado tu pérdida.

Pedro, no puedo olvidar, nunca lo haré, la cercanía y ayuda que me diste desde el momento que, en mi despacho de Diario de Burgos, decidimos la constitución de la Fundación Atapuerca. Tu certera pluma sacó a la luz los estatutos que rigen la Fundación. Tú defendiste la idoneidad de los mismos, cuando la Junta de Castilla y León solicitó su incorporación como patrono, uno de los momentos claves de la vida de la misma.

Supiste llevar con mano sabia el devenir de los trabajos y desarrollo de los fines fundacionales, el posicionamiento ante la sociedad burgalesa y ante la científica, pilotando un arranque certero y de gran calado social con visos internacionales.

A los patronos nos trasmitisteis seguridad, ganándote el respeto y consideración de todos, lo cual motivó que te echáramos de menos desde el momento que decidiste ceder el testigo de la presidencia.

Juan Luis Arsuaga, José María Bermúdez de Castro, Eudald Carbonell, Javier Gutiérrez, José María Rodríguez - Ponga, Alejandro Sarmiento… y ese amplio equipo de mujeres y hombres que forman el alma de Atapuerca, y por supuesto yo mismo, te queremos decir alto y claro GRACIAS, PRESIDENTE, trabajaremos y pelearemos, con la ilusión y coraje que nos inculcaste para llevar a Atapuerca a la meta que tú soñabas y a la que nosotros seguimos aspirando. Te lo debemos.

Como siempre, Pedro, querido amigo, mi amistad con mayúsculas, acompañada de un gran abrazo, que comparto con todos los miembros de Atapuerca y que sepas que el desgarro interior que nos ha motivado tu perdida lo iremos curando con el recuerdo de tu persona.

Hasta siempre, PRESIDENTE.