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Ayudas de investigación de la Fundación Atapuerca

Soy arqueóloga porque…


Por Ana Álvarez Fernández / Beneficiaria de una ayuda predoctoral de la Fundación Atapuerca

Ana Álvarez Fernández es arqueóloga, alumna de doctorado de la Universidad de Burgos y beneficiaria de una ayuda predoctoral de la Fundación Atapuerca.

El camino hasta aquí no ha sido fácil, y sé que aún queda mucho trabajo por delante, pero la satisfacción de hacer lo que a uno le gusta es incomparable.

Desde muy pequeña he sentido una gran fascinación por la Prehistoria. Un día, en clase de segundo de primaria, la profesora nos propuso dibujar qué queríamos ser de mayores. Las paredes se llenaron de dibujos de veterinarios, futbolistas, enfermeros… y entre todos ellos había una única arqueóloga. Estoy bastante segura de que haber crecido en Burgos y tener la sierra de Atapuerca tan cerca ha influido enormemente en mí. Las visitas a los yacimientos o las charlas didácticas que recibíamos en clase por parte de los investigadores del equipo fueron clave para que mi interés creciera. La ilusión con la que nos contaban cómo era el trabajo en la excavación, cuáles habían sido los últimos descubrimientos y cómo los estudiaban en los laboratorios hizo que esa atracción inicial se transformara en una auténtica vocación. Siempre lo tuve tan claro que cuando llegó el momento de matricularme en la Universidad, ni siquiera tenía una segunda opción. O era Historia o nada.

La oportunidad de comenzar a excavar en los yacimientos de la sierra de Atapuerca vino de la mano de José Miguel Carretero. Yo era alumna suya en la Universidad de Burgos,

y cuando nos planteó a dos compañeras y a mí poder excavar durante una quincena en el yacimiento de El Portalón, no dudé ni un solo momento. Desde entonces han pasado 12 años, 12 campañas de excavación en las que el yacimiento en el que trabajo ha cambiado, la responsabilidad ha aumentado y, si me apuras, hasta el cansancio también, pero si algo ha seguido intacto desde el primer día es la ilusión y las ganas de trabajar. Después llegó la oportunidad de empezar la tesis doctoral, ya que Juan Luis Arsuaga confió en mí para realizar el estudio de la industria lítica de Galería de las Estatuas. Su apoyo ha sido fundamental para poder emprender este viaje. Junto a mis otras directoras de tesis, Rebeca García y Belén Márquez, quienes también creyeron en mí desde el principio, puedo decir que soy afortunada de aprender de los mejores.

Atapuerca me ha dado la oportunidad de trabajar con enormes profesionales, a los cuales hoy tengo la gran suerte de poder llamar amigos. También me ha hecho vivir grandes momentos científicos y espero poder seguir disfrutando de formar parte del Equipo de Investigación de Atapuerca muchísimos años más.