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El tamaño de los molares de Atapuerca, bajo lupa


Por Mario Modesto Mata / CENIEH

El tamaño de los tres tipos de molares que presentan todos los homínidos ha ido variando a lo largo de nuestra trayectoria evolutiva. Además, este cambio no se ha producido solo en los molares a nivel individual, sino también en la relación de las dimensiones existente entre ellos. Es más, cada especie de nuestro linaje ha mostrado una relación particular. Una de las últimas hipótesis para explicar esta evolución, publicada en 2007 en base a embriones de roedores, se conoce como modelo de cascada inhibitoria. Curiosamente fue empleada en 2016 de un modo satisfactorio en otras especies de homínidos.

¿Se comportan los molares de los individuos de la Sima de los Huesos de la sierra de Atapuerca como sería esperable según este modelo? Esta pregunta acaba de ser respondida en un artículo publicado en Journal of Anatomy por el Grupo de Antropología Dental del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH). Y la respuesta es un rotundo sí: la relación del tamaño de los molares de este yacimiento se ajusta perfectamente a lo predicho por la cascada inhibitoria.

Sin embargo, ¿existen homínidos que no sigan esta pauta? Sí, pero hay que remontarse en el tiempo, hacia los representantes del género Homo del Pleistoceno inferior. Y esto está relacionado con lo que en antropología dental se conoce como la serie creciente del tamaño de los molares (el M3 es más grande que el M2, y el M2 más grande que el M1) y la consecuente serie decreciente (el M3 es más pequeño que el M2, y el M2 más pequeño que el M1).

Ardipithecus, Australopithecus/Paranthropus y los primeros Homo habilis presentaban una serie creciente de molares, mientras que nuestra especie (Homo sapiens) muestra una serie decreciente. El modelo de cascada inhibitoria es válido y funcional para todos estos grupos. Es más, también predice el cambio de tendencia creciente/decreciente en nuestra evolución. Pero donde realmente falla es en estimar cuándo se produce esa variación. El modelo pronostica que tiene lugar hace alrededor de dos millones de años, mientras que los datos de los investigadores apuntan a que se ocasiona bastante tiempo después, alrededor de hace un millón de años.

Referencia:

Bermúdez de Castro, JM., et al., 2020. Testing the inhibitory cascade model in the Middle Pleistocene Sima de los Huesos (Sierra de Atapuerca, Spain) hominin sample. Journal of Anatomy. DOI: https://doi.org/10.1111/joa.13292