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Nuevas investigaciones sobre el oído interno de los fósiles de la Sima de los Huesos


Dentro del hueso temporal se encuentran algunas de las estructuras óseas más pequeñas y delicadas de nuestro esqueleto. Entre ellas están los diminutos huesecillos del oído medio (el martillo, el yunque y el estribo), que se encargan de transmitir la energía sonora desde el tímpano hasta el oído interno. En esta última zona se encuentran otras estructuras tan pequeñas e importantes como los huesecillos del oído medio. Son los canales semicirculares (fundamentales para el sentido del equilibrio) y la cóclea (caracol, en latín), una delicada lámina de hueso arrollada en espiral como la concha de un caracol, lo que explica su nombre. La cóclea contiene el órgano de la audición y en los últimos años su estudio se ha revelado de un gran interés para el conocimiento de la evolución humana. Los trabajos realizados sobre esta estructura han mostrado que contiene una relevante información sobre la evolución de las diferentes especies de nuestro linaje y, además, han permitido una aproximación razonable a algunos aspectos importantes de la audición de las especies del pasado.

En esta línea, Mercedes Conde-Valverde ha liderado un equipo que ha realizado un minucioso estudio comparativo de las cócleas de la Sima de los Huesos con las de los chimpancés, australopitecos, parántropos, neandertales y humanos modernos. Este trabajo ha sido publicado en la prestigiosa revista Journal of Human Evolution. Uno de los resultados muestra que las cócleas de la Sima de los Huesos presentan un patrón morfológico intermedio entre el de los chimpancés y el de los humanos modernos y los neandertales, pues combinan características primitivas (típicas de los chimpancés) con otras más evolucionadas (que se encuentran en neandertales y humanos modernos). Por otra parte, la investigación también ha demostrado que las cócleas de humanos modernos y neandertales son muy parecidas entre sí en algunos rasgos en los que las de la Sima de los Huesos aún son primitivas. Esta situación indica que las cócleas de los neandertales y de los humanos modernos experimentaron un proceso de evolución en paralelo que les hizo alcanzar una morfología similar de manera independiente.

Por otra parte, los autores del trabajo también han encontrado que los límites de la audición (es decir, cuál es la frecuencia más grave y la más aguda que una especie puede percibir) de los humanos de la Sima de los Huesos eran muy parecidos a los de los chimpancés y algo diferentes a los correspondientes a humanos modernos y neandertales, que muestran, a su vez, patrones auditivos muy similares. Esta situación indica que la cóclea de los neandertales y la de los humanos modernos evolucionó independientemente para alcanzar un patrón auditivo muy similar. Dada la estrecha relación existente entre la audición y la comunicación oral, los resultados de Conde-Valverde y sus colaboradores sugieren que tanto en nuestro linaje como en la estirpe de los neandertales se produjo, de manera independiente, un aumento en la complejidad y eficiencia de su comunicación oral, lo que constituye un argumento en favor de la idea de que los neandertales también hablaban.