Más allá de Atapuerca


Por Fundación Atapuerca

El Equipo de Investigación de Atapuerca (EIA) está integrado por 284 personas especializadas en 30 disciplinas diferentes, como arqueología, biología, paleontología, palinología, climatología, medicina, geología, antropología, conservación del patrimonio, etc. Este gran equipo, además de participar cada verano durante un mes y medio en las excavaciones de Atapuerca, también dirige y participa en otras eintervenciones arqueológicas. A continuación, se muestran solo algunos de los múltiples yacimientos en los que varios miembros del EIA han participado o están participando en este periodo.

Vallone Inferno (Palermo, Sicilia)

El yacimiento siciliano de Vallone Inferno, situado en la provincia de Scillato (Palermo, Italia), es un abrigo que comenzó a excavarse en 2008 por un equipo internacional de la Universidad de Palermo y el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES).

Se trata de una secuencia correspondiente al Pleistoceno superior-Holoceno, compuesta de cuatro complejos: Pleistoceno superior final (todavía no excavado), Neolítico medio, Bronce antiguo y Bronce medio. La secuencia estratigráfica tiene, además, representada las épocas Romana tardía, medieval y hasta su uso moderno como redil. De hecho, esta actividad agropecuaria parece haber sido la tónica constante en el uso del abrigo desde épocas neolíticas, lo que confiere al yacimiento un indudable interés en el estudio de la historia del pastoralismo y la trashumancia tanto en Sicilia como en otras áreas del Mediterráneo.

Durante la campaña de este año, celebrada entre el 31 de julio y el 11 de agosto, ha participado un equipo formado por nueve personas, entre ellos los investigadores del EIA y del IPHES Josep Maria Vergès y Andreu Ollé. El nivel excavado corresponde al Bronce y tiene una cronología de hace 3.800 años. Este nivel ha proporcionado abundantes restos cerámicos de la facies Castelluccio, así como numerosos restos arqueopaleontológicos propios del uso de la cavidad como corral. No obstante, también han sido registrados algunos restos humanos en posición secundaria, que indican que el abrigo tuvo en algún momento una función sepulcral.

Para más información: https://youtu.be/kixdmpiFb5c

Detalle de fragmento de cerámica de la facies Castelluccio. Foto: J.M. Vergès

Cova de Teixoneres (Bages, Barcelona)

La Cova de les Teixoneres pertenece al complejo kárstico de las Coves del Toll, a unos cuatro kilómetros al este del municipio de Moià, en Barcelona. Las excavaciones están dirigidas por Jordi Rosell, del Equipo de Investigación de Atapuerca en el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES), junto a Ruth Blasco, del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) y Florent Rivals, investigador ICREA (Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados) en el IPHES, y se llevan desarrollando desde el 2003 sobre una base de intervenciones sistemáticas.

El pasado mes de agosto se llevó a cabo la campaña de excavación en este complejo kárstico, durante la cual se han identificado estratos habitados por grupos de neandertales desde hace más de 200.000 años. El descubrimiento se hizo gracias a la construcción de una nueva estructura de cubierta en la Cueva de les Teixoneres que permitió limpiar los sedimentos revueltos de la entrada y evaluar los estratos más profundos. Hasta la presente campaña se había intervenido solamente sobre los niveles de la parte superior de la secuencia estratigráfica, los cuales están datados por C14 ABOX entre los 33.000 y más de 50.000 años de antigüedad.

Estos conjuntos, donde se encontraron restos de al menos un anciano y dos niños neandertales, representaban hasta el momento el impacto humano más intenso en la cueva. No obstante, la limpieza de la entrada ha puesto de manifiesto una secuencia estratigráfica de más de cinco metros de potencia, con unos estratos inferiores muy ricos en restos faunísticos, industria lítica e indicios de un uso regular del fuego (carbones y huesos quemados). Todas estas evidencias parecen apuntar a un uso continuado y reiterado de la cueva a lo largo de más de 200.000 años de evolución de grupos neandertales en ese territorio, y convierten a Teixoneres en un referente para los grupos humanos del Paleolítico medio durante sus desplazamientos por la comarca conocida hoy en día como el Moianès.

Sección sur de Teixoneres durante los trabajos de limpieza y donde se observa un nivel negruzco debido a su alto contenido en cenizas y carbones, resultado del fuerte impacto antrópico en la cueva. Foto: J. Rosell

Abrigo del Lagar Velho (Leiria, Portugal)

La campaña arqueológica en el abrigo de Lagar Velho se desarrolló del 5 al 25 de agosto, bajo la dirección de Joan Daura y Montserrat Sanz (Universidad de Barcelona), Ana Cristina Araújo y Ana Costa (Laboratorio de Arqueociencias de la Dirección General de Patrimonio Cultural, LARC -DGPC, Portugal) y la participación de diferentes investigadores e instituciones como el Centro de Arqueología de la Universidad de Lisboa (UNIARQ), Universidad de Rutgers, Centro Mixto Universidad Complutense de Madrid – Instituto de Salud Carlos III (UCM-ISCIII) de Evolución y Comportamiento Humanos (UCM-ISCIII) e Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES), entre otros.

Los objetivos científicos de este proyecto se centran en el estudio de las estrategias económicas y de supervivencia de los grupos cazadores-recolectores del Paleolítico superior que se instalaron en el yacimiento y en el valle de Lapedo. El proyecto pretende también determinar la existencia de actividades antrópicas anteriores y sincrónicas al enterramiento gravetiense del “Niño de Lapedo”, focalizando el trabajo de campo en distintos sectores del abrigo, cuya configuración y área disponible podría albergar otras ocupaciones.

Excavaciones en el abrigo de Lagar Velho. Foto: Elena Santos

Abric Romaní (Capellades, Barcelona)

A finales del mes de agosto finalizaban las excavaciones en el yacimiento del Abric Romaní, donde este año se ha sacado a la luz el nivel R, con abundantes improntas de instrumentos y restos de madera de las comunidades neandertales que vivieron en este lugar hace unos 60.000 años.

El Abric Romaní es un importante yacimiento con vestigios arqueológicos de la vida neandertal, donde hasta el momento se han excavado completamente 16 niveles arqueológicos en una extensión de 300 m2. Se han documentado distintos tipos de ocupaciones que indican que se trataba de sociedades cazadoras y recolectoras altamente móviles, y con estructuras sociales complejas en las que el reparto de los alimentos era clave. La base de la caza eran los animales ungulados como los ciervos, los caballos, los uros y los rinocerontes. Las herramientas eran elaboradas principalmente con sílex y caliza, y muy probablemente con madera.

Durante esta campaña han participado 35 personas tuteladas por María Gema Chacón, Josep Vallverdú y Palmira Saladié, investigadores del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES, Tarragona) y los dos últimos miembros además del Equipo de Investigación de Atapuerca (EIA).

Impronta de uno de los restos de madera recuperados en el nivel R del Abric Romaní. Foto: P. Saladié

Albalá (Poblete, Ciudad Real)

Del 11 al 23 de agosto, el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), codirigió la tercera campaña de excavación de Albalá, un yacimiento situado en la localidad de Poblete (Ciudad Real), a orillas del río Guadiana. En este lugar se han localizado en torno a 1.000 restos arqueológicos entre industria lítica achelense y fauna fósil, que podrían ser los más antiguos descubiertos hasta la fecha en esa provincia. Tal y como advierte Alfonso Benito Calvo, investigador del CENIEH y codirector de esta excavación junto con Ignacio de la Torre, profesor de la University College of London (UCL): “Aunque pensamos que son los restos más antiguos, estamos esperando las dataciones numéricas que así lo confirmen”.

A partir de estos restos se podrá obtener mucha información sobre las ocupaciones humanas del Paleolítico en el centro de la península ibérica. En este sentido, Ignacio de la Torre, afirma que “en esta campaña, ha sido de especial importancia la aparición de dos nuevos niveles arqueológicos, ya que demuestra que la ocupación humana en esta región no fue puntual, sino que se produjo de forma recurrente”.

En esta campaña de excavación han participado 25 personas procedentes de casi todas las comunidades autónomas de España y de varios países como Australia, China, Estados Unidos, México, Sudáfrica y Tanzania. Entre ellas se encuentran Rafael Mora, del Centro de Estudios del Patrimonio Arqueológico de la Prehistoria – Universidad de Barcelona (CEPAP-UAB); Davinia Moreno y Theodoros Karampaglidis, del CENIEH; Carmen Martín Ramos y Xin Ding, de la UCL, y Laura Sánchez, de la University of Berkeley. La campaña sido financiada por la Junta de Castilla-La Mancha y ha contado con el apoyo del Ayuntamiento de Poblete.

Excavaciones en el yacimiento de Albalá. Foto: Davinia Moreno

Tamajón (Guadalajara)

Nuevas investigaciones y excavaciones en el interior de la península ibérica están permitiendo completar uno de los periodos de la Prehistoria menos conocido por la escasez de registros arqueológicos: los inicios del Paleolítico superior, etapa en la cual las poblaciones de cazadores y recolectores de nuestra propia especie habitaban el territorio. Un ejemplo de ello lo constituye el abrigo de la Malia, un yacimiento ubicado en la localidad alcarreña de Tamajón (Guadalajara) descubierto en 2017.

Hasta el pasado 15 de septiembre, un equipo de 14 personas ha estado excavando en este yacimiento, dirigidas por Nohemi Sala y Adrián Pablos, miembros del Equipo de Investigación de Atapuerca en el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) y en el Centro Mixto Universidad Complutense de Madrid – Instituto de Salud Carlos III (UCM-ISCIII) de Evolución y Comportamiento Humanos. Hasta el momento se ha trabajado una pequeña superficie, pero los resultados preliminares han permitido identificar una gran cantidad de piezas de industria lítica junto con numerosos restos óseos de animales consumidos por los humanos. Además, se han descubierto rellenos de cronologías holocenas que permitirán a los investigadores reconstruir las formas de vida de las poblaciones de agricultores y ganaderos alcarreños. Futuras campañas de excavación e investigación permitirán conocer cómo vivieron nuestros ancestros y cómo eran los ecosistemas en esta región.

El proyecto de investigación que se desarrolla en Tamajón se nutre de convocatorias de financiación competitivas de la Consejería de Educación, Cultura y Deportes de la Junta de Comunidades de Castilla - La Mancha y el CENIEH. Además, cuenta con la participación de diversas instituciones de investigación tanto nacionales como internacionales.

Excavación en el abrigo de la Malia en 2019. Foto: Nohemi Sala

Calvero de la Higuera (Pinilla del Valle, Madrid)

En los yacimientos de Calvero de la Higuera, situados en el valle alto del río Lozoya cerca de la localidad de Pinilla del Valle (Madrid), se encuentra un conjunto de yacimientos arqueopaleontológicos donde se han recuperado fósiles humanos de neandertales, herramientas líticas musterienses y restos de fauna como hienas, leones, osos, rinocerontes, caballos, gamos, etc.

La campaña de excavación en estos yacimientos está codirigidas por Juan Luis Arsuaga, codirector de los yacimientos de la sierra de Atapuerca y director científico del Museo de la Evolución Humana de Burgos, Enrique Baquedano, director del Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid y el geólogo Alfredo Pérez. En esta excavación, que finalizó el pasado 15 de septiembre y ha durado un mes, han participado un total de 100 profesionales de todo el mundo especializados en diferentes disciplinas. Todos ellos estuvieron excavando en los yacimientos del Abrigo de Navalmaíllo, Cueva de la Buena Pinta y en la Cueva Des-cubierta. Cabe recordar que, en la Cueva Des-cubierta se encontró el primer caso de enterramiento infantil en la península ibérica. Además, se localizó un santuario con una acumulación de trofeos única y que demuestra que los neandertales tenían un comportamiento simbólico similar al nuestro.

La mayoría de los yacimientos de Pinilla del Valle se encuadran dentro del Pleistoceno superior, aunque hay evidencias más antiguas.

Excavación en el yacimiento del Abrigo de Navalmaíllo. Foto: Fundación Atapuerca

Covaneria, Ojo Guareña (Cornejo, Merindad de Sotoscueva, Burgos)

Covaneria es una cavidad que forma parte del Complejo Kárstico de Ojo Guareña, aunque no conecta con su red principal debido a la colmatación total de sedimentos de su tramo final. Su galería sepulcral fue descubierta por el Grupo Espeleológico Edelweiss (GEE) y publicada en 1986. En 2017 esta cavidad fue expoliada y miembros del GEE constataron la existencia de abundantes restos humanos. Por ese motivo, en 2018, la Junta de Castilla y León aprobó una intervención para contextualizar el yacimiento.

Durante la primera quincena del mes de septiembre un equipo de investigadores liderados por la arqueóloga Ana Isabel Ortega, miembro del GEE y beneficiara de una ayuda posdoctoral de la Fundación Atapuerca en el CENIEH, ha excavado en este yacimiento. Los trabajos realizados durante esta campaña han permitido identificar dos niveles de acumulación de restos humanos, que confirman su importancia sepulcral. El conjunto funerario ha proporcionado más de un millar de huesos humanos de al menos 19 personas, 12 de las cuales son niños, desde neonatos hasta los 12 años. También hay dos jóvenes y cinco adultos de más de 35 años. Asimismo, han aparecido abundantes fragmentos de cerámicas prehistóricas, tanto grandes vasijas como pequeños cuencos, que apuntan a la importancia ritual de la estrecha y colgada grieta en la que se depositaron los restos humanos, una práctica coherente con los enterramientos colectivos que se realizaban entre el Neolítico y la Edad del Bronce. En esta campaña también se han realizado trabajos de prospección geofísica para conocer la potencia estratigráfica del eje principal de la cavidad.

Lugar donde parte del equipo ha excavado esta campaña. Foto: Ana Isabel Ortega

Barranc de La Boella (La Canonja, Tarragona)

Los yacimientos del Barranc de la Boella saltaron a la fama en 2007, cuando se programó la primera campaña de excavaciones en la ahora llamada Cala 1, la cual, con una extensión de poco más de 13 m2, permitió recuperar la mitad de un mamut asociado a una importante colección de industria lítica de tipo Achelense, todo ello muy relevante por el hecho de tratarse de un lugar de carnicería con una edad cercana al millón de años.

En esta nueva campaña de excavaciones, que se celebra entre el 4 y el 30 de septiembre, se está interviniendo tanto en la Cala 1 como en la localidad denominada La Mina, ambas con una extensión de 300 m2 cada una. La apertura de esta extensión responde a dos necesidades: por un lado, la de encontrar y excavar la otra mitad de la ocupación correspondiente al mamut; por otro, la de acceder al nivel 2 de La Mina, el más rico en fósiles y actividad humana. En ambas localidades el momento cronológico de la excavación se encuentra en el Pleistoceno medio, del cual se están recuperando numerosos restos arqueopaleontológicos.

En la campaña, dirigida por los miembros del Equipo de Investigación de Atapuerca e investigadores en el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) Palmira Saladié y Josep Vallverdú, están participando unas 35 personas. Entre ellas se encuentran miembros tanto del IPHES como del Museo de Ciencias Naturales de Madrid, así como numerosos estudiantes de grado de la Universidad Rovira i Virgili (URV) y de la Universidad Abierta de Cataluña (UOC).

Vista general de la localidad de La Mina durante la excavación de 2019. Foto: Palmira Saladié

Santa Ana (Cáceres)

Como cada año desde 2001, un equipo formado por unas 10 personas dirigidas por Antoni Canals del Equipo de Investigación de Atapuerca en el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) ha comenzado la campaña de excavación en la Cueva de Santa Ana, que se llevará a cabo entre el 16 y el 30 de septiembre. El área externa de esta cueva ha ofrecido un rico conjunto lítico correspondiente al Achelense, lo cual sitúa al yacimiento como punto de encuentro entre el Achelense occidental y el atlántico.

Este año se pretende finalizar el sondeo que se comenzó a realizar en 2018 en el área interna de la cavidad, y montar la infraestructura necesaria para acondicionar el paso y abrir un segundo rastreo en el área interior, con la ayuda de varios efectivos procedentes de la zona militar CEFOT-1 en la que se sitúa la cavidad.

Sondeo interior en la cueva. Foto: Antoni Canals

Valle de Tejadilla (Perogordo, Segovia)

Desde el año 2008 hasta la actualidad el proyecto de investigación del Valle de Tejadilla se ha centrado en la excavación y la investigación de los restos recuperados en diferentes yacimientos: cueva del Búho, cueva de la Zarzamora y Portalón del Tejadilla. Los dos primeros han proporcionado restos óseos de animales que las hienas consumieron y acumularon en sus guaridas hace más de 44.000 años. Gracias a su estudio, se sabe que en esta época, en la que aún vivían los neandertales, Segovia estaba habitada por bisontes, uros, caballos, asnos salvajes, rinocerontes, ciervos, hienas, leopardos y leones. En el año 2012, el equipo del Equipo de Investigación de Atapuerca descubrió un nuevo yacimiento denominado Portalón del Tejadilla que está proporcionando una valiosa información sobre los ecosistemas y el clima del interior peninsular en un periodo crucial para las poblaciones humanas. Los restos fósiles de especies adaptadas a un ambiente de extrema aridez y frío ocupaban la meseta segoviana hace entre 34.000 y 39.000 años, periodo en general escasamente conocido en esta región.

La 12ª campaña de excavación comenzará a finales de septiembre y tiene por objetivo recuperar restos fósiles que ayuden a comprender cómo eran los ecosistemas en este periodo crítico. Milagros Algaba y Nohemi Sala, del Centro Mixto Universidad Complutense de Madrid – Instituto de Salud Carlos III (UCM-ISCIII) de Evolución y Comportamiento Humanos y del CENIEH, respectivamente, dirigen los trabajos de excavación, que están financiados por la Junta de Castilla y León.

Diente de hiena de Portalón de Tejadilla. Foto: Nohemi Sala