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Dientes pertenecientes al individuo 1 de Homo antecessor.Dientes pertenecientes al individuo 1 de Homo antecessor. (José María Bermúdez de Castro / CENIEH)
Estrías microscópicas producidas en el esmalte durante la masticación del alimento.Estrías microscópicas producidas en el esmalte durante la masticación del alimento. (José María Bermúdez de Castro / CENIEH)
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¿QUÉ COMÍAN LOS PRIMEROS EUROPEOS?

José María Bermúdez de Castro / CENIEH

Miembros del Equipo de Investigación de Atapuerca (EIA) han participado en el estudio de las estrías que se observan en las caras externas de los dientes de Homo antecessor (con una antigüedad bien calibrada en 840 mil años) y el homínido hallado en la Sima del Elefante (1,2 millones de años). Estas estrías, que pueden ser observadas mediante microscopía electrónica, se deben a la fricción de los alimentos y otros agentes externos contra la superficie de los dientes durante los movimientos de masticación. El estudio, publicado en Scientific Reports, revela un patrón muy denso de estrías, que difiere del observado en otras especies del género Homo, como H. ergaster, H. heidelbergensis y H. neanderthalensis. Este método fue ideado hace algunos años por Pierre-François Puech tratando de discernir dietas carnívoras de dietas vegetarianas. La longitud, inclinación y densidad de las estrías parecía tener relación con el tipo de dieta. La hipótesis se basaba en la idea de que los movimientos de la masticación de cada tipo de alimento son diferentes, por lo que las marcas producidas en el esmalte también tendrían un aspecto distinto.

No obstante, sabemos que todas las especies del género Homo han sido omnívoras, igual que lo somos nosotros. Así que las diferencias entre unas y otras especies puede deberse a la consistencia del tipo de vegetales consumidos y al procesado de los alimentos. Muchas plantas contienen fitolitos, unas partículas minerales que desgastan los dientes y dejan marcas en el esmalte. Si los alimentos no están limpios, los dientes también se gastan con mayor rapidez. Por último, si no se utiliza fuego para asar, tostar o cocer los alimentos, el tiempo de masticación es más largo y las partículas minerales de los alimentos sin limpiar arañan y desgastan el esmalte. Los resultados de este último trabajo no son capaces de discernir sobre el menú de los primeros europeos, pero apuntan a las dificultades para sobrevivir en un ambiente marcado por la estacionalidad del hemisferio norte y la carencia del dominio del fuego. Su patrón de estrías es muy denso y supera claramente al de otras especies europeas, como los neandertales, que utilizaban el fuego.

Referencia:

Pérez-Pérez A., et al., 2017. The diet of the first Europeans from Atapuerca. Scientific Reports, 7, 43319. https://doi.org/10.1038/srep43319.

 

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