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El pasado 18 de febrero María Martinón y Marta Negro (directora del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) y del Museo de Burgos, respectivamente) dieron la bienvenida a los primeros fósiles humanos procedentes de la Sima de los Huesos (sierra de Atapuerca) que se depositan en el CENIEH. De este modo, comenzaba a darse cumplimiento al convenio firmado entre la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León, la Fundación Siglo para el Turismo y las Artes de Castilla y León y el Consorcio Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana. La entrega la hizo el profesor Juan Luis Arsuaga, junto con miembros de su equipo, y consistió en más de 330 fósiles humanos, correspondientes a huesos de las manos y de los pies, así como a 8 radios (huesos del antebrazo).

Se trata de la primera de una serie de entregas que, a lo largo de cuatro años, llevarán al CENIEH un total de más de 1.300 fósiles humanos de la Sima de los Huesos. Aunque oficialmente la cesión se realizó al Museo de Burgos (antiguo Museo Arqueológico Provincial), las piezas permanecerán depositadas en el CENIEH durante un periodo de cuatro años, prorrogable a otros cuatro más, de acuerdo con el mencionado convenio. A esta entrega hay que sumarle también los 125.000 restos arqueo-paleontológicos procedentes de las campañas de 1981 a 2008, que habían permanecido para su estudio en el Instituto de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) de Tarragona y que han sido devueltos paulatinamente al Museo de Burgos y al CENIEH desde hace más de 10 años.

A estos fósiles de la Sima de los Huesos recientemente entregados, hay que añadir el material que ya se encuentra en el Museo de Burgos, como es la célebre primera mandíbula humana hallada en el yacimiento en 1976, y en el Museo de la Evolución Humana (MEH). Entre las piezas que ya se exhiben en el MEH, destacan los famosos cráneos 4 (denominado Agamenón) y 5 (Miguelón) y la Pelvis I (Elvis). Y junto a ellos, también es posible contemplar el primer objeto simbólico de la historia de la humanidad: el hacha de piedra (o bifaz) denominado Excalibur.

Estos fósiles proceden de las instituciones en las que los miembros del Equipo de Investigación de Atapuerca han trabajado durante todos estos años en su identificación y restauración. Fruto de ese trabajo, muchos de esos restos han podido ser reconstruidos a partir de decenas de fragmentos, recuperados en los yacimientos durante más de tres décadas. A lo largo de este periodo, los fósiles también han sido estudiados, comparándolos con las demás especies humanas fósiles de África, Asia y Europa, y publicados, tanto en revistas especializadas como de divulgación, lo que ha determinado el gran impacto científico y mediático que ha llevado a los yacimientos de Atapuerca a ser reconocidos entre los más importantes del mundo para el conocimiento de la evolución humana.

Es hermoso pensar que el CENIEH, que nació a favor del impulso proporcionado por el gran impacto internacional de las investigaciones realizadas sobre los yacimientos de Atapuerca, sea el nuevo hogar para estos fósiles y también saber que estos y las herramientas líticas más significativas se podrán contemplar en las vitrinas del Museo de la Evolución Humana. Los miembros del Equipo de Investigación de Atapuerca nos sentimos especialmente orgullosos de esta situación y también de que el resultado del trabajo realizado a lo largo de más de tres décadas haya servido para dar lustre a la comunidad de Castilla y León, a los pueblos de Atapuerca e Ibeas de Juarros y a la ciudad de Burgos.

Sin duda, los próximos años serán testigos de nuevos éxitos en las excavaciones de Atapuerca y es seguro que también llegarán nuevos e importantes resultados de las investigaciones que los científicos del equipo realizarán sobre sus fósiles y herramientas líticas. Atapuerca seguirá siendo una empresa colectiva, resultado de la colaboración entre los científicos, las instituciones y el conjunto de la ciudadanía. Una empresa cuyos frutos serán un importante legado para las siguientes generaciones y que podremos contemplar en Burgos.