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En la Cueva de La Quebrantada se han encontrado varios fósiles humanos, entre ellos varios cráneos. En la Cueva de La Quebrantada se han encontrado varios fósiles humanos, entre ellos varios cráneos. (Cortesía de Ana Isabel Ortega)

La Galería Sepulcral de Covaneria en Ojo Guareña muestra el respeto a los niños

Diciembre 2018

Ana Isabel Ortega / FA

El yacimiento de Covaneria, una de las muchas cuevas de Ojo Guareña (Burgos), solo se atisbaba por la presencia muy somera de una mandíbula humana, que mostraba la presencia de una pequeña galería sepulcral*, conservándose intacta hasta que algunos desaprensivos removieron sus sedimentos, dispersando numerosos huesos humanos por la galería y turbando el descanso de unos lejanos antepasados.

José Luis Vivanco y Andrea Zander, guías de Cueva Palomera (la entrada principal de Ojo Guareña), dieron la voz de alerta el 26 de agosto de 2017, confirmando al día siguiente la existencia de una cata de furtivos que había expoliado un interesante yacimiento sepulcral. Covaneria, al no conectar con la red principal del Complejo de Ojo Guareña, no presenta cierre de protección, pero es objeto de vigilancia por parte del guarda de este Bien de Interés Cultural (BIC), Eduardo Gómez. Este expolio puso de manifiesto la necesidad de recoger y examinar el material removido, entre cuyos restos destacaba la presencia significativa de restos infantiles. Este hecho motivó al Servicio de Arqueología de la Junta de Castilla y León a planificar una excavación arqueológica que permitiera valorar el potencial del yacimiento y caracterizara, en la medida de lo posible, su marco simbólico y temporal.

La Galería Sepulcral de Covaneria es un conducto colgado, alargado y estrecho, de unos seis metros de largo y poco más de un metro de ancho, con abundantes restos arqueológicos. La excavación realizada en octubre de 2018 ha puesto de manifiesto la presencia de un interesante conjunto funerario, con restos humanos pertenecientes, según los primeros análisis, a algo más de una quincena de individuos, entre los que destacan los niños pequeños (incluso se ha identificado un feto de unos ocho meses de gestación), seguidos de jóvenes y algunos adultos. La excavación ha documentado un paquete cementado, con un número importante de fragmentos cerámicos que en estos momentos están en proceso de recuperación y restauración, que parece configurarse por dos lechos que ocupan la mayor parte de la superficie del cuadro C4 (de apenas 60 cm de ancho), con un amasijo de huesos humanos y algunos fragmentos de cerámicas entre ambos lechos. Este conjunto muestra fragmentos de grandes vasijas, con superficies tratadas, junto a pequeños cuencos, depositados rotos en el pequeño espacio de esta estrecha y colgada galería, junto a restos humanos. Tal disposición parece sugerir la existencia de algún tipo de ritual, quizá de fragmentación intencionada de vasijas y deposición de los restos humanos, especialmente niños. El conjunto cultural de este registro sugiere una cronología relacionada con fases del Neolítico y Calcolítico, aunque se han tomado muestras para dataciones (carbones y huesos) con el fin de obtener de forma precisa la secuencia cronológica de las primeras sociedades ganaderas y agrícolas que utilizaron este enclave.

Además, el estudio de este yacimiento va a poder permitir relacionar el carácter simbólico de esta cavidad sepulcral con el mundo funerario de su entorno, que no es otro que el de Ojo Guareña, un paisaje simbólico y cultural, en donde se documentan diferentes ritos funerarios, como las cavidades sepulcrales colectivas de Kaite, Cueva del Oro o Cueva Llana, el túmulo funerario de Villallana, enterramientos aislados como el del Balcón del Enterramiento de la Galería Principal de Palomera o el de la Sima de Dolencias, así como lo de época cristiana de la Ermita de San Tirso y San Bernabé. La presencia reiterada de los ancestros aporta a este enclave un poder singular sobre el que hay que profundizar.

La intervención arqueológica ha contado con la financiación de 6.000 euros por parte de la Junta de Castilla y León y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), de forma conjunta con la intervención en Cueva de La Quebrantada de Montorio.

*Nota: para más información consultar: Ortega Martínez, A. I., Martín Merino, M. A. (1986): “La arqueología del Karst de Ojo Guareña”. Kaite. Estudios de Espeleología Burgalesa, 4-5: 331-389

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