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ADN de topillos y cambio climático


Por Gloria Cuenca Bescós / Universidad de Zaragoza

Una de las cuestiones que más preocupa a los ciudadanos de buena parte del mundo es el cambio climático. Conocer el impacto sobre la biodiversidad de aquellos tan abruptos como el actual es una práctica habitual en paleontología, pues su trabajo consiste en analizarlos a través del estudio de los fósiles y la evolución de las comunidades. Esto permite tener una visión a mayor escala y desde una perspectiva temporal que supera la mera observación del presente. Recientemente, algunos miembros del Equipo de Investigación de Atapuerca (EIA), entre los que se encuentra la catedrática Gloria Cuenca Bescós, han abordado el estudio del ADN antiguo para investigar el impacto de los cambios climáticos en el topillo campesino (Microtus arvalis, ratilla campesina en la figura), uno de los principales elementos de las comunidades de micromamíferos del pasado y presente en Europa. Este trabajo ha sido publicado en la revista Quaternary Science Reviews.

Este animal es de pequeño tamaño y vive en la Europa templada y algunas regiones de Asia occidental. Es estrictamente herbívoro y se adapta bien a condiciones frías, puesto que sobrevivió a las variaciones de temperatura durante la última glaciación. El análisis del ADN de más de 300 ejemplares fósiles obtenidos en 36 yacimientos, incluidos los de la sierra de Atapuerca, muestra que en España las poblaciones de topillos campesinos se mantuvieron relativamente estables, mientras que en latitudes medias y altas de Europa hubo extinciones locales. La vegetación esteparia, de prados abiertos, fue también continua en España, y este ha sido el hábitat favorito de este roedor.