Galería de las Estatuas: ocupaciones neandertales en Atapuerca


Por Fundación Atapuerca

En el año 2008 se realizó la primera excavación en Galería de las Estatuas, una antigua entrada de cueva actualmente cegada por el sedimento, con la intención de buscar evidencias de ocupaciones neandertales durante el Pleistoceno superior. Conocíamos la presencia de estos cazadores-recolectores en el entorno por yacimientos cercanos, como Valdegoba o los de Hortigüela (como, por ejemplo, La Mina), así como por los yacimientos al aire libre de la sierra de Atapuerca.

En Estatuas estamos trabajando en dos zonas de excavación: Estatuas I (GE-I), de 9 m², y II (GE-II), de 6 m² aproximadamente. Estatuas preserva al menos 2 metros de secuencia estratigráfica con restos de industria lítica (herramientas de piedra) y fauna, dividida actualmente en 5 niveles estratigráficos, sellados por una colada estalagmítica. La industria lítica presenta las típicas características del Paleolítico medio y está hecha principalmente en sílex, pero con un porcentaje significativo de cuarcita, siendo estas dos materias primas abundantes en la sierra y sus alrededores. Entre los restos de macrofauna, los más abundantes son el ciervo, el caballo y el asno salvaje, que ha sido positivamente identificado mediante análisis de ADN. También hay una pequeña representación de restos de carnívoros, sobre todo hienas y zorros, así como de aves, todavía en fase de estudio. Estos restos de macrofauna presentan marcas de corte y fracturación antrópica, lo que indica que los neandertales fueron responsables de su acumulación en la cueva. Los carnívoros también usaron la cueva de manera esporádica, tal y como atestiguan las marcas de dientes encontradas en algunos huesos. Los sedimentos han preservado también una gran variedad de microvertebrados y se ha reconocido la presencia de murciélagos, musarañas, topos, ratas de agua, topillos, marmotas, castores, puercoespines, ratones de campo, lirones y lagomorfos (conejo o liebre). En proporción, los animales de ambientes abiertos, por ejemplo, los topillos, son más frecuentes, pero también existen animales de bosque, como el ratón de campo.

Recientes dataciones indican que la secuencia de Estatuas tendría una cronología entre 70 y 112 mil años. Es, por tanto, un momento posterior al último interglacial, que terminó hace unos 120 mil años. Esta horquilla de tiempo fue un momento más frío en general, pero sufrió diversas oscilaciones climáticas. Estos cambios climáticos tuvieron un significativo impacto en el paisaje del entorno de la sierra de Atapuerca y quedaron registrados en la secuencia estratigráfica de la Galería de las Estatuas. El estudio de los pólenes recuperados en los distintos niveles de Estatuas I muestra los cambios de paisaje del entorno de la sierra, con el paso de un ambiente abierto a la presencia de más arbustos hasta alcanzar un bosque abierto, compuesto principalmente por pinos.

Por último, la campaña de excavación de 2017 proporcionó una agradable sorpresa: una tercera falange de pie de un neandertal. Este es el primer resto de esta especie de la sierra de Atapuerca recuperado en contexto estratigráfico y tendría unos 112 mil años. Dada la excepcionalidad de esta región anatómica en el registro fósil neandertal –solo presente en contextos de enterramiento, como Shanidar 4 (Irak), o en grandes acumulaciones relacionadas con prácticas de canibalismo–, seguramente Estatuas nos dará nuevas sorpresas en el futuro próximo.