En este estudio preliminar, publicado en The Anatomical Record junto a Ana Laura Mena y Emiliano Bruner, analizamos unos pequeños canales vasculares de la superficie interna del cráneo: los llamados microforáminas, con diámetros de entre 0,02 y 2 mm aproximadamente.
Estos canales conectan la díploe —la capa esponjosa del interior del hueso craneal— con las meninges, los tejidos que envuelven el cerebro. Son los pasajes por los que pequeños vasos sanguíneos comunican el hueso con el espacio craneal. Durante mucho tiempo se creyó que su función principal era termorregular el cerebro, pero investigaciones recientes señalan que son también la vía de entrada de la respuesta inmunitaria: la médula ósea de la díploe inyecta células y moléculas neuroinflamatorias a través de estos canales.
Para cuantificarlos usamos imágenes de tomografía computarizada con una resolución de 0,25 mm —el doble de precisión que una tomografía médica convencional— sobre diez cráneos humanos adultos modernos.
Los resultados muestran una gran variabilidad individual: entre unos 100 y casi 400 microforáminas por cráneo. Los canales más pequeños, con menos de 0,5 mm de diámetro, son los más numerosos. Sin embargo, al sumar el área de abertura de todos ellos, los distintos tamaños contribuyen de forma similar, lo que sugiere que podrían tener un peso funcional comparable.
Encontramos también que los canales de tamaño medio se concentran en zonas donde la díploe es más gruesa y la tabla interna más delgada, especialmente en el parietal y el occipital —los mismos huesos donde otros estudios han descrito modificaciones diploicas asociadas a procesos inflamatorios y patológicos.
Aunque el estudio es preliminar, apunta a que las microforáminas forman parte de una red craneovascular dinámica con implicaciones tanto para la antropología como para la medicina, incluyendo posibles vinculaciones con enfermedades como el ictus o el Alzheimer, y subraya la necesidad de seguir investigándolos.
Puedes escuchar a Rafael Gallareto-Sande explicar la nueva investigación publicada en The Anatomical Record a través de Instagram y Facebook.
Además, a través de Youtube podrás escuchar una ampliacón de la explicación del estudio de la mano de Gallareto-Sande.