El Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 2022 para un revolucionario de la evolución humana


El pasado 3 de octubre de 2022 la Real Academia Sueca de las Ciencias otorgó por primera vez el Premio Nobel de Fisiología o Medicina a un investigador del campo de la evolución humana: Svante Pääbo. Nacido en Estocolmo en 1955, su padre, Sune Karl Bergström, había recibido la misma distinción justo cuarenta años antes. Aunque inició sus estudios universitarios en el campo de la Egiptología pronto cambió a la carrera de Medicina y se doctoró en Biología Molecular. Sus conocimientos sobre el ADN y su pasión por el antiguo Egipto le hicieron concebir la original idea de recuperar ADN en momias egipcias, algo que consiguió en 1985. Tras este éxito, Pääbo se dedicó durante más de una década a mejorar los procedimientos de extracción de ADN en restos del pasado, en pos de un sueño aún más extraordinario: obtener ADN de fósiles humanos. Como resultado de sus investigaciones, el 11 de julio de 1997 asombró al mundo publicando la recuperación de ADN de un fósil neandertal. Con este trabajo, Pääbo dio origen a una nueva disciplina científica: la Paleogenómica, dedicada a la obtención y estudio del ADN de especies extinguidas.

Desde entonces, ha liderado un equipo del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva que ha realizado increíbles descubrimientos. En 2010 consiguieron secuenciar la mayor parte del genoma neandertal, y descubrieron la existencia de entre un 1% y un 4% de genes neandertales en el genoma las poblaciones extra-africanas de Homo sapiens como resultado de episodios de hibridación entre dichas poblaciones y los neandertales. También en 2010, Pääbo y su equipo dieron a conocer la existencia de una enigmática Humanidad, a la que denominaron como Denisovanos, que habitó en Asia central hace más de 40.000 años.

No menos importante en la carrera de Pääbo ha sido su estrecha colaboración con el equipo de Atapuerca de la mano de Juan Luis Arsuaga. Entre los logros de esta colaboración destaca la recuperación del ADN humano más antiguo conocido, procedente de algunos fósiles de la Sima de los Huesos (sierra de Atapuerca) datados en alrededor de 430.000 años, así como la obtención de ADN de neandertales, de hace entre 115.000 años y 80.000 años, en los sedimentos del yacimiento de la Galería de las Estatuas.

Sin duda, la concesión del Premio Nobel a Svante Pääbo es una noticia de la que los estudiosos de la evolución humana pueden sentirse muy orgullosos. Especialmente, todas las personas que, de un modo u otro, participan en las excavaciones e investigaciones en la sierra de Atapuerca.