Treinta y siete estudiantes y docentes de Bachillerato Internacional del I.E.S. Cardenal López de Mendoza de Burgos y del Centro de Educación Especial Puentesaúco de Aspanias han compartido esta mañana una jornada de convivencia y sensibilización medioambiental en los yacimientos de la sierra de Atapuerca y en el Centro de Acceso a los Yacimientos (CAYAC).
Como novedad en esta edición, los participantes se han convertido en ecoexploradores de la Sierra, enfrentándose a distintos retos para completar tres misiones planteadas a lo largo de la jornada en los senderos del entorno de los yacimientos. La concienciación sobre el cuidado y el respeto por el patrimonio y el medio ambiente, junto con el fomento de una sociedad más inclusiva y solidaria, han sido los ejes centrales de esta actividad, que combina convivencia, educación, divulgación e inclusión social.
Las misiones propuestas han sido tres. La primera, “Limpieza inteligente”, ha consistido no solo en recoger residuos, sino también en clasificarlos correctamente en diferentes bolsas para fomentar el reciclaje responsable. La segunda, “Detectives de la naturaleza”, ha invitado a los participantes a observar su entorno, buscando y registrando mediante fotografías o dibujos distintas plantas, insectos y otros elementos naturales presentes en el recorrido. Por último, en la misión “Guardianes del entorno”, los grupos debían identificar un espacio bien conservado y otro que necesitara más cuidados, promoviendo así la reflexión sobre la importancia de proteger y preservar el entorno natural.
Durante la jornada, el alumnado —acompañado por profesorado de ambos centros y por miembros del equipo de la Fundación Atapuerca— inició la actividad con la recogida de residuos en los senderos botánicos del entorno de la sierra. Posteriormente, compartieron un almuerzo en el CAYAC, por cortesía de Ausolan, empresa colaboradora de la Fundación Atapuerca, y participaron en una sesión conjunta de reflexión. Como cierre, cada estudiante dejó un mensaje en el “Árbol del futuro de la Sierra”, creado específicamente para esta iniciativa.
La actividad ha permitido a los participantes compartir experiencias y convivir con personas con capacidades diferentes, fomentando el trabajo en equipo, la inclusión y el respeto al medio ambiente. Asimismo, refuerza el compromiso de la Fundación Atapuerca, Fundación Aspanias y el IES Cardenal López de Mendoza con la conservación del patrimonio y la creación de espacios de convivencia.
Más de dos décadas construyendo inclusión y conocimiento desde Atapuerca
La Fundación Aspanias y la Fundación Atapuerca colaboran desde el año 2003, cuando, con motivo de la declaración del Año Europeo de las Personas con Discapacidad por parte de la Unión Europea, nació la iniciativa “Limpiemos la Sierra”. Aquel año, Aspanias impulsó numerosas actividades vinculadas a los yacimientos de la sierra de Atapuerca con el objetivo de promover el conocimiento del patrimonio arqueológico y medioambiental entre las personas con discapacidad intelectual, al mismo tiempo que se fomentaban acciones de visibilización social.
La Fundación Atapuerca se sumó a estas iniciativas, dando lugar a una jornada de convivencia y concienciación social y medioambiental que, desde entonces, se celebra cada año en la sierra de Atapuerca. Esta actividad refuerza, año tras año, la cooperación cultural y la integración social de jóvenes con discapacidad. Además, ambas fundaciones colaboran en diversas acciones orientadas a apoyar la difusión del conocimiento sobre la evolución humana y sobre los propios yacimientos de la sierra de Atapuerca.
Asimismo, desde el Centro de Educación Especial Puentesaúco, y en colaboración con el Equipo Investigador de Atapuerca (EIA), se lleva a cabo una importante labor científica: el triado de microfauna, que consiste en la identificación de pequeños huesos de animales, una tarea fundamental para el avance de la investigación paleontológica. Durante la campaña de excavaciones, también participan en la limpieza de sedimento en el río en Ibeas de Juarros (Burgos), contribuyendo a las investigaciones del proyecto Atapuerca.
Esta iniciativa no solo genera una gran sensación de bienestar entre los participantes, sino que también refuerza valores como el trabajo en equipo, la inclusión y el respeto por el medio ambiente. Como muestra de agradecimiento, el EIA tuvo un gesto muy especial el pasado año entregando a los participantes un ratoncillo elaborado con los huesos que ellos mismos habían identificado durante el triado, un detalle que fue recibido con enorme emoción.