LOS CODIRECTORES DE LA FUNDACIÓN ATAPUERCA


Juan Luis Arsuaga (Madrid, 1954)

Codirector de las investigaciones y excavaciones de los yacimientos de la sierra de Atapuerca desde 1991. Catedrático de Paleontología de la Universidad Complutense de Madrid. Director del Centro UCM-ISCIII de Evolución y Comportamiento Humanos. Entre otros, ha recibido el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica junto al Equipo de Investigación de Atapuerca. Es miembro de la Academia de Ciencias de Estados Unidos y de la Real Academia de Doctores de España. Ha recibido el Premio Antonio de Sancha, de la Asociación de Editores de Madrid, por su defensa de la cultura por medio de la divulgación científica, y el Premio de la Universidad Europea Miguel de Cervantes (UEMC) al Personaje Público de Castilla y León que mejor Comunica. Es autor de más de 80 publicaciones en revistas científicas incluidas en el Journal of Citation Reports (JCR), como Nature, Science y PNAS, así como de nueve libros de ensayo y divulgación científica, entre los que se cuentan títulos como “La especie elegida”, “El collar del neandertal” y “El enigma de la esfinge.”

José María Bermúdez de Castro (Madrid, 1952)

Codirector de las investigaciones y excavaciones de los yacimientos de la sierra de Atapuerca desde 1991. Doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid, donde fue profesor Titular de Paleontología; actualmente, es profesor de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Dirigió el Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana desde su fundación, en 2004, hasta 2012. Entre otros, ha recibido el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica junto a Emiliano Aguirre y el Equipo de Investigación de Atapuerca y es miembro del Consejo Permanente de la Asociación Internacional para el Estudio de la Paleontología Humana de la UNESCO, Académico Correspondiente de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Galicia y doctor honoris causa por la Universidad de Burgos. Es muy activo en la divulgación e investigación científica. Es autor o coautor de ocho libros de divulgación científica, además de decenas de artículos tanto especializados como de carácter divulgativo. Entre sus obras destacan: “El chico de la Gran Dolina”, “Hijos de un tiempo perdido“ y “Orígenes, El universo, la vida los humanos”.

Eudald Carbonell Roura (Ribes de Freser, Ripollès, 1953)

Codirector de las investigaciones y excavaciones de los yacimientos de la sierra de Atapuerca desde 1991. Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de Barcelona y Doctor en Geología del Cuaternario en la Universidad Pierre et Marie Curie de París y en Geografía e Historia en la Universidad de Barcelona. Fue profesor en la Universidad Rovira i Virgili e impulsó y dirigió el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES). Entre otros, ha recibido el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica junto al Equipo de Investigación de Atapuerca. Es miembro del Capítulo Español del Club de Roma y de la Academia de Ciencias de Nueva York y ha sido distinguido con la Medalla Narcís Monturiol al mérito científico, de la Generalidad de Cataluña, y el Premio Nacional de Cultura. Es autor o coautor de decenas de obras de divulgación y especializadas como “La conciencia que quema”, “Elogio al futuro” y “La evolución sin sentido”

Atapuerca: un proyecto que cambia vidas

En 1982, dos jóvenes antropólogos (Juan Luis Arsuaga y José María Bermúdez de Castro) y un arqueólogo (Eudald Carbonell) comienzan a trabajar juntos. Son tres personalidades que se complementan, unidas por la amistad y por un gran proyecto con un único concepto de entender la investigación. Esa unión, inicialmente bajo la batuta de Emiliano Aguirre, fortalecerá las investigaciones. Más de treinta años después, cada uno de estos brillantes investigadores trabaja para Atapuerca con su propio equipo y con sus propios proyectos de investigación, aportando datos sobre la evolución humana que son referente a nivel mundial.

Pregunta: ¿Cómo se conocieron?

Juan Luis Arsuaga: A José María y a Eudald les conozco desde mi época de estudiante. Lo primero que conocí de Atapuerca son los fósiles humanos. En 1976, de hecho, entré en contacto con la mandíbula ATA 1, dado que mi directora de tesis era paleontóloga. En el Museo de Ciencias Naturales de Madrid le pedí permiso a Emiliano Aguirre para revisar el material de excavación y allí encontramos muchos restos.

Jose María Bermúdez de Castro: Recuerdo que la primera vez que vi a Eudald estaba muy probado dado que volvía de sus estudios en París, donde había tenido una vida dura de estudiante. La primera vez que coincidí con Juan Luis fue fugazmente, gracias a Emiliano Aguirre. Ese año tenía que ir yo a la mili, y al siguiente Juan Luis, así que nuestra relación se cimentó un poco más tarde, cuando ambos terminamos el servicio militar y pudimos excavar juntos.

Eudald Carbonell: Yo conocí a Emiliano Aguirre en un congreso científico en Castellón, donde presentaba la mandíbula ATA 1. Yo era un estudiante, todavía no había terminado mi doctorado, pero me interesó tremendamente el descubrimiento y eso me acercó a los yacimientos de Atapuerca. Sin duda, el nexo de unión entre nosotros fue Emiliano, ya que fue gracias a él coincidimos los tres.

P: ¿Cuál ha sido el momento más importante que han vivido gracias al Proyecto Atapuerca?

Juan Luis Arsuaga: Es muy difícil de decir, dado que la felicidad depende de cada uno y todos los años han sido muy intensos. Si tuviera que elegir un año, supongo que sería 1992, cuando descubrimos los cráneos humanos en la Sima, dado que fue un descubrimiento decisivo para el Proyecto Atapuerca.

José María Bermúdez de Castro: En mi caso, el momento más emotivo fue el hallazgo de Excálibur, esa pieza de sílex tan hermosa. Recuerdo que cuando la encontramos sentí, sin ningún motivo científico que lo respaldara, que era un hallazgo impresionante. Fue una emoción muy fuerte desde que lo encontramos, una corazonada.

Eudald Carbonell: Es muy difícil escoger uno. Para mí, el descubrimiento que hicimos en 1994 en la Cueva de la Gran Dolina fue impresionante. Encontrar los restos de homínidos más antiguos que vivieron en Europa Occidental y formar parte del equipo que descubrió una nueva especie fue un momento muy importante.

P: Este año se cumplen los primeros 40 años del inicio de las excavaciones en los yacimientos de Atapuerca. Si pudieran soplar las velas de una imaginaria tarta de cumpleaños, ¿qué deseo pedirían?

Arsuaga: Quedan muchas cosas por encontrar, tanto en los sitios que conocemos como en los que todavía no conocemos. Estaría muy bien hallar una pelvis femenina en el yacimiento de Galería. De hecho, este año, si pudiera escoger me gustaría que apareciera algo en este sitio.

Bermúdez de Castro: Me gustaría que el Proyecto continuase en el tiempo, que se siga investigando como hasta ahora o mejor. Es un proyecto que puede interesar a la hora de realiza tesis doctorales. Y es que Atapuerca puede dar todavía muy buenas sorpresas. De hecho, hay nuevos yacimientos. Este mismo año hemos empezado con uno (La Paredeja) y también en la Cueva Fantasma, de los que se pueden esperar estupendos resultados.

Carbonell: Mi deseo es que la excavación continúe, que toda la gente que se ha formado en Atapuerca siga con su labor y forme un equipo para seguir trabajando en el conocimiento de la evolución humana, en comprender todos los pasos que nos hicieron humanos. También deseo que se ese conocimiento incida en la sociedad, puesto que es importante conocer nuestra propia especie.