Gran Dolina confirma el extraordinario potencial del nivel TD6 con el hallazgo de al menos 24 nuevos fósiles de Homo antecessor.
Tras 31 campañas de excavación en extensión y de forma ininterrumpida el yacimiento de Gran Dolina (sierra de Atapuerca), el equipo investigador ha alcanzado de nuevo el nivel TD6.2 conocido como estrato Aurora, uno de los depósitos más emblemáticos de la evolución humana en Europa. Aunque en esta campaña únicamente se ha excavado una parte del tramo superior del depósito, los resultados obtenidos confirman el enorme potencial de este nuevo espacio para ampliar el conocimiento sobre Homo antecessor.
Los primeros días de excavación ya hicieron presagiar la excepcional riqueza del conjunto. Apenas comenzados los trabajos de limpieza de la superficie del nivel aparecieron cuatro restos humanos en muy poco tiempo. Aquellos primeros hallazgos apuntaban a que el depósito conservaba una importante concentración de fósiles, una expectativa que se ha visto plenamente confirmada al finalizar la campaña.
En total se han recuperado al menos 24 nuevos fósiles humanos atribuidos a Homo antecessor. Entre ellos destacan un fragmento de hueso temporal del cráneo, vértebras cervicales y lumbares, falanges de manos y pies, tres dientes y diversos huesos largos, entre los que se encuentran un cúbito y fragmentos de tibia, fémur y húmero. Varios de estos restos presentan marcas de corte producidas durante el descarnado de los cadáveres, evidencias directas de las prácticas de canibalismo documentadas en este nivel hace alrededor de 850 000 años.
Uno de los aspectos más relevantes de esta campaña es la recuperación de nuevos restos pertenecientes a individuos adultos. Hasta esta tercera fase de excavación, los adultos eran prácticamente desconocidos dentro del conjunto de Homo antecessor, dominado por restos infantiles y juveniles. Los dientes recuperados este año permiten identificar un nuevo individuo de este grupo de edad, elevando provisionalmente el número de individuos representados en TD6.2 a entre 12 y 15. Esta estimación será refinada mediante los estudios que llevarán a cabo los distintos grupos de investigación del proyecto Atapuerca.
Junto a los restos humanos, también se ha recuperado una abundante colección de herramientas de piedra elaboradas en la variedad de materias primas que será característica a partir de este momento de todos los yacimientos de Atapuerca: sílex, cuarcita, arenisca, cuarzo, etc. Además, se han recuperado numerosos restos de fauna, de animales como hiena, castor, ciervo, bóvido, caballo y rinoceronte. Dicho conjunto proporciona una valiosa información sobre la riqueza paleoecológica del entorno en el que vivieron estos grupos humanos y en el que tuvieron lugar las prácticas caníbales documentadas. La asociación entre fósiles humanos, herramientas de piedra y restos de fauna ofrece una imagen excepcionalmente completa de las actividades desarrolladas por estos homínidos en el Pleistoceno inferior.
A pesar de la relevancia de Homo antecessor para comprender los primeros poblamientos de Europa, todavía conocemos relativamente poco sobre su anatomía. La intensa fragmentación de los restos, consecuencia de las actividades de procesamiento de los cuerpos documentados en TD6, ha limitado durante décadas la información disponible sobre su esqueleto. Por ello, cada nuevo fósil recuperado constituye una oportunidad única para reconstruir cómo eran, cómo crecían y cómo vivían estos homínidos del Pleistoceno inferior.
Son muy pocos los yacimientos del mundo capaces de proporcionar en una única campaña una veintena de fósiles humanos asociados, además, a herramientas de piedra y a los animales consumidos por estos grupos. Estos resultados vuelven a situar a Gran Dolina como uno de los principales referentes internacionales para comprender la biología, el comportamiento y las formas de vida de los primeros europeos y demuestran que, más de tres décadas después del inicio de las excavaciones, el yacimiento continúa ofreciendo hallazgos de enorme importancia científica.