La excavación en la cueva de El Mirador se ha llevado a cabo durante tres semanas, con un equipo de 7 personas, profundizando en los sondeos abiertos en ambos lados de la cavidad.
Uno de los mayores logros de esta campaña ha sido el descubrimiento de los niveles Pleistocenos que se llevan buscando en ambos sondeos de la cavidad desde 2009. Entre los sedimentos de este primer nivel Pleistoceno se han recuperado algunas piezas talladas de sílex y restos de aves. Los restos de aves, identificados como córvidos, son característicos del Pleistoceno pudiendo corresponder a niveles del Paleolítico superior ya descubiertos en el sondeo inicial. Este hallazgo proporciona esperanzas para descubrir las galerías de la cueva de El Mirador en próximas campañas.
Además, se han excavado en ambos sectores niveles del Neolítico con una antigüedad entre 5000 y 7000 años, ricos en restos de fauna, predominantemente doméstica (ovejas, cabras y bóvidos), y de cultura material, principalmente cerámica e instrumentos líticos y óseos (una aguja y punzones). Entre las cerámicas destacan elementos de vasijas de diferentes formatos y tallas con decoraciones diversas (líneas e impresiones) o elementos técnicos característicos (perforaciones para vasijas en suspensión).
En estos niveles neolíticos se han recuperado, a través de la flotación del sedimento, restos de plantas carbonizadas entre las que destacan bulbos y frutos silvestres. Estos restos evidencian las actividades de recolección que llevan a cabo en paralelo a las actividades agropecuarias propias de las comunidades del Neolítico. La presencia de carbones también es abundante y los estudios de su anatomía están permitiendo discriminar entre ramas y troncos, así como determinar su diámetro para poder entender el uso de ramas como forraje animal u otros usos potenciales.
Durante la campaña se ha continuado con la implantación del protocolo, que permite canalizar de manera precisa los diferentes análisis de microrrestos arqueobotánicos y de química analítica que se realizan sobre las superficies de las cerámicas y materiales líticos con posterioridad, en el laboratorio. Un equipo procedente del Departamento de Química de la Universidad del País Vasco ha participado en el muestreo de las cerámicas realizado en los laboratorios de campaña. Asimismo, se muestreó el minúsculo recipiente, de tan sólo 2,5 cm de altura por 2 cm de diámetro, con apéndices a modo de cuernos, recuperado en el nivel MIR109, uno de los hallazgos más espectaculares de la campaña. Los resultados de los análisis de los biomarcadores permitirán determinar el uso potencial del mismo, que a priori, teniendo en cuenta su pequeño tamaño, se debate entre el de juguete y el de recipiente para sustancias de uso especial.