Lo que supone Atapuerca para mí


Por Leslea Jane Hlusko

Leslea Hlusko es Profesora de Investigación en Paleobiología especializada en la dentición. Antes de incorporarse al CENIEH (como adjunta 2004-2008, asociada 2008-2018, y titular 2018-2021) fue profesora de Biología Integrativa en la Universidad de California Berkeley, y anteriormente, profesora asistente de Antropología en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign (2000-2004).

Al iniciar el tercer año de la pandemia de la Covid-19, es imposible no apreciar la gran interconexión que existe entre todos nosotros. La salud de cada uno depende de la salud de todas las personas con las que compartes un hogar, un barrio, una ciudad, un país, un continente, el planeta. "Ningún ser humano es una isla", como dice la frase.

Ahora el mundo está aprendiendo a unirse para responder a los peligros de la Covid-19, pero Atapuerca siempre ha estado unida en torno a la ciencia de la evolución humana. Existe una sinergia increíble en torno a Atapuerca: una sinergia con la gente que vive aquí y entre los científicos que llevan la investigación. Atapuerca es la paleoantropología en su máxima expresión, es mucho más que excelencia científica.

Me vine a Burgos para incorporarme al Centro Nacional de Investigación sobre la evolución Humana (CENIEH) en mayo de 2021. Dondequiera que vaya hay una conexión con Atapuerca y una fuerte sensación de orgullo. Empezando por los restaurantes que dan nombres especiales a sus platos, pasando por los vinos, los recuerdos e incluso los grafitis en la calle. Atapuerca está por todas partes. No cabe duda de que Atapuerca es de todos. Este orgullo comunitario es el resultado del éxito de los yacimientos de la sierra de Atapuerca, el Centro de Arqueología Experimental (CAREX), el Museo de la Evolución Humana (MEH) y todos los esfuerzos de la Fundación Atapuerca. Normalmente, yo llamaría “divulgación” a lo que hacen que estas instituciones, pero cuando se trata de Atapuerca son interconexiones y no solo divulgación. Este amor por la ciencia de toda la comunidad, crea una cantera de investigación increíblemente positiva. De hecho, la comunidad local se ha convertido en parte de la investigación.

Cuando me vine a Burgos con mi hija, que sigue teniendo dientes de leche, enseguida oí hablar del “Ratón Pérez”, el contrapunto a el “Hada de los dientes” (en inglés Tooth Fairy), que trae a los niños un pequeño obsequio cuando se les cae un diente de leche. Pero en los ocho años que lleva en Burgos, el Ratón Pérez se ha convertido en mucho más.[1] ¡Invita a los niños a donar sus dientes de leche para que formen parte de la investigación en Atapuerca! Me encanta ver a niños entusiasmados entrando en el CENIEH para donar sus dientes y de paso aprender sobre la ciencia y sobre cómo están contribuyendo a ella.

Si esto me afecta tan profundamente, tal vez sea porque me apasionan los dientes. Mi investigación se centra en los efectos genéticos que conducen a la variación dental. Este enfoque requiere que estudie la variación dentro y entre cientos y miles de individuos, tanto personas como otros primates vivos o ancestros fósiles. Por consiguiente, también valoro mucho la amplitud de las colecciones de fósiles que contienen los yacimientos de la sierra de Atapuerca. Del mismo modo que Atapuerca es un esfuerzo comunitario, los yacimientos producen comunidades de fósiles de homínidos de todas las épocas.

Y, como científica que integra múltiples disciplinas, desde la genética cuantitativa hasta la genética del desarrollo, y desde la paleontología hasta la antropología, soy muy consciente de lo difícil que es formar un equipo interdisciplinario. La hazaña realizada por el Proyecto Atapuerca es realmente espectacular: 300 investigadores de 22 países que representan 30 especialidades científicas diferentes. [2]

En Estados Unidos tenemos un dicho con respecto a una tarea que es importante y compleja: "it takes a village” (se necesita todo un pueblo). Atapuerca es un "pueblo" increíble, una sinergia entre comunidad, científicos, ciudadanos-científicos y fósiles increíbles. Felicito a los "pobladores" de Atapuerca por haber imaginado este Proyecto multifacético y de gran alcance, y felicito a todos los que trabajan incansablemente para construirlo, mantenerlo y hacerlo crecer. Estoy impresionada y siempre les estaré agradecida por haberme invitado a formar parte de él.